EPI®: ¿cuándo se empiezan a notar los resultados?

Con EPI® la mejoría suele ser progresiva. Muchas personas perciben cambios claros entre la segunda y tercera sesión, aunque depende del estado del tejido y de cómo se integre el plan de carga y ejercicio. Un buen indicador no es solo “me duele menos en reposo”, sino: mejora del gesto que provocaba dolor, más tolerancia al entrenamiento o al trabajo y menos “resaca” al día siguiente. Si aparece molestia puntual tras una sesión, se interpreta dentro del proceso y se ajusta carga/dosificación.
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